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El Partido Republicano nace desde y para las personas y defiende su vida desde la concepción hasta la muerte natural. Todas las personas han sido creadas con un fin trascendente, y como consecuencia de ello, nacen esencialmente libres e iguales en dignidad y derechos. Dicha dignidad y los derechos emanados de ella son anteriores y superiores al Estado, y es precisamente por esto, que el Estado debe estar al servicio de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. Por esto mismo creemos que existe además una igualdad esencial entre hombres y mujeres, y como consecuencia directa de la naturaleza trascendente y digna de todas las personas, es que defendemos su vida desde la concepción hasta la muerte natural, sin excepciones, siendo absolutamente contrarios al aborto en todas sus formas, la eutanasia, o cualquier acción que busque directamente la interrupción artificial de la vida humana. En este orden de cosas, el Partido Republicano de Chile sostiene su compromiso con el fortalecimiento de la democracia y el respeto, garantía y promoción de los derechos humanos asegurados en la Constitución, en los tratados internacionales ratificados y vigentes en Chile, y en las leyes. Sostenemos, además, que toda intervención foránea de organismos a quienes Chile no ha cedido, en forma soberana, competencia alguna para pronunciarse sobre estas materias, carece de opinión y decisión vinculante para nuestro país, y no pueden, por tanto, dichas opiniones o decisiones, superponerse a los derechos garantizados por nuestro ordenamiento jurídico. Finalmente, creemos que esta igualdad esencial debe manifestarse en un acceso igualitario a la Justicia y la aplicación de la ley, pues de lo contrario se socava gravemente Estado de Derecho, el cual tiene precisamente como fundamento la igualdad en dignidad y derechos para todos, sin excepción


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En el Partido Republicano creemos en Dios. Sin perjuicio de que somos expresamente un partido no-confesional que no adhiere a ninguna doctrina religiosa, y que por tanto cualquier persona, sea o no creyente, es bienvenida a afiliarse a nuestro conglomerado, quienes suscriben ingresar al Partido Republicano, lo hacen asumiendo el compromiso de no ejecutar actos que vayan en contra de la dignidad y fin trascendente de las personas, así como su libertad de conciencia y el derecho a que se respete toda expresión religiosa. Toda intolerancia, persecución o violencia contra la fe en Dios y sus expresiones, constituyen un acto en contra de los derechos de las personas, un atentado a la sociedad democrática y contravienen gravemente nuestra tradición cristianooccidental.


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Somos un Partido que cree en la vida en Sociedad y que promueve la Familia, núcleo fundamental de ella. Toda persona nace en un contexto social, de relaciones humanas, que se manifiesta en la célula básica de la sociedad: la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Por lo mismo, creemos que, en base a dicho ideal familiar, los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, por lo que la sociedad debe hacer todos los esfuerzos posibles a fin de generar las condiciones para el ejercicio de este derecho. Es precisamente en sociedad y su interacción con otros, en donde la persona humana alcanza su máximo desarrollo material y espiritual posible. El Estado debe garantizar y respetar la autonomía de las sociedades intermedias y en especial, proteger y promover la familia, el núcleo fundamental de la sociedad.


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El Partido Republicano cree en el bien y la verdad como realidades objetivas. Ambos conceptos son cognoscibles racionalmente por cualquier persona, y ellos se encuentran en la noción que todo ser humano tiene de ese conjunto de virtudes morales objetivas, las que responden al orden natural de las cosas, y el cual nunca puede ser modificado ni por autoridad política alguna, ni por ninguna mayoría electoral o parlamentaria. Dichas virtudes morales se resumen en la conciencia que todos tenemos de que nunca se puede hacer a otra persona lo que no quisiéramos que se nos hiciera a nosotros, y que, a su vez, nos debiese inducir a hacer con nuestro prójimo, todo aquello que desearíamos que los demás hicieran por nosotros. El Partido Republicano sostiene que ni la verdad ni el bien pueden ser definidos por mayorías circunstanciales, porque en ese caso estaríamos hablando de conceptos esencialmente transitorios, relativos y cambiantes, criterio utilizado por quienes fundaron los regímenes que ejecutaron los mayores crímenes que la humanidad haya vivido en los tiempos modernos. Nuestra acción política está encaminada a hablar con la verdad y el sentido común, así como en defensa y promoción del bien objetivo, aunque ello nos signifique, en variadas oportunidades, ir contra la corriente y ser impopulares comunicacionalmente. Cada afiliado asume el compromiso de hablar con la verdad y en defensa de este bien objetivo, sin complejos y sin concesiones.


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El Partido Republicano busca el Bien común y defiende y reivindica el concepto de Patria. El fin del Estado y de la política es el Bien Común, ese conjunto de condiciones económicas, sociales, políticas y espirituales que le permiten a todos los miembros de una sociedad, tanto en la forma de una comunidad, como a cada uno de sus integrantes individualmente, alcanzar en paz y en armonía social, su mayor bien espiritual y material posible. Tal como señalamos, en el centro de nuestro accionar está la noción de comunidad como espacio fundamental para la generación de esas condiciones que permiten esa mayor realización humana. La República de Chile, ha sido formada a través de la historia por sus fundadores, antepasados, y nosotros mismos y continuará moldeándose por las acciones de las futuras generaciones. Por eso mismo, respetamos profundamente nuestra Patria hecha por quienes le han entregado su vida en el pasado, y promovemos y valoramos el compromiso con ella por parte de los chilenos de hoy y del mañana, defendiendo con orgullo nuestra historia, tradiciones y valores, las cuales precisamente son elementos constitutivos de nuestra identidad nacional.


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El Partido Republicano defiende la Libertad de las Personas y de los Cuerpos Intermedios. Para que la persona humana pueda realizarse de la forma más completa posible, sin obstáculos ni regulaciones innecesarias, se necesita un Estado que apoye, subsidie, pero que jamás sustituya a la sociedad libre y responsable. Así, y dado que toda persona necesita del concurso de otras para poder alcanzar sus fines específicos, afirmamos que es una condición fundamental del correcto orden político, el respeto a la libertad de las personas para que puedan elegir y decidir su destino, para que puedan crear los organismos y agrupaciones intermedias que les permitan a cada uno de sus integrantes, alcanzar la mayor realización posible. Una sociedad auténticamente libre y responsable, es aquella en que el Estado asume un rol subsidiario, en virtud del cual él y toda organización mayor, deben respetar la esfera de acción o de competencia de organizaciones menores, y apoyar por lo tanto a la familia, la célula básica de la sociedad por su naturaleza y por sus fines, y a todas las agrupaciones intermedias para que las personas, puedan ejercer sus derechos fundamentales, y buscar la forma de alcanzar sus propósitos de bien, así como de resolver sus necesidades materiales y espirituales, sin que tengan que depender necesariamente del Estado para ello.


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Nuestro partido cree en la Justicia Social. Un verdadero Estado subsidiario siempre debe promover que cada persona se desarrolle de manera autónoma, pero no puede permanecer indiferente frente a quienes han quedado marginados del progreso, excluidos de sus beneficios, y luchan desesperadamente contra su indigencia, contra la miseria, el hambre, las enfermedades, y todos los males asociados a esa condición. Es por esto que creemos que uno de los elementos más relevantes del bien común, es la justicia social, entendida como la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde a partir de garantizarle a todos, la mayor dignidad posible. Ella es también el principio que nos enseña que no puede ser igual la medida en que cada persona contribuye a él, sino que debe ser proporcional, según las posibilidades individuales, las aptitudes y las capacidades o ventajas de cada uno. En el ejercicio de su libertad, las personas y grupos intermedios compiten y se esfuerzan por rendir al máximo de sus capacidades. Sin embargo, creemos que nunca puede ser ético dar por perdidos ni postergar el auxilio a quienes están en una situación de grave desventaja. Por eso, uno de nuestros principales compromisos, es hacer de Chile un país libre de todas las pobrezas, y de los males asociados a ella, pero siempre en vistas que cada persona pueda desarrollarse de manera autónoma y que todos los chilenos puedan obtener su máximo desarrollo material y espiritual posible, en igualdad de condiciones, sin caer en el asistencialismo estatal.


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Los Republicanos creemos en una Economía Social de Mercado. De lo anterior se desprende nuestra resuelta y férrea defensa de la libre iniciativa privada en materia económica, nuestra defensa de las garantías constitucionales a fin de impedir que el Estado invada el campo de actividad económica y social propio de los particulares, y nuestra defensa y fomento del derecho de propiedad para todos, porque estamos convencidos de que la propiedad privada, en cuanto fruto del ejercicio de la libertad de las personas, constituye uno de los pilares de una sociedad auténticamente libre y responsable. Pero asimismo, defendemos la solidaridad como imprescindible complemento de la subsidiariedad, debiendo la comunidad tener consideración especial por la condición de vida de cada ser humano y de respeto a sus derechos fundamentales, expresión del humanismo tan propio del alma nacional, el cual permite al Estado desde su rol subsidiario, y al mismo tiempo que fomenta y permite a las personas y organismos intermedios hacer uso de su libertad con responsabilidad, el regular, fiscalizar y sancionar drásticamente, los abusos, los resquicios y las irregularidades de quienes actúan desde un libertinaje irresponsable, vulnerando la libertad de los demás miembros de la comunidad y cercenando los pilares del bien común. Por esto mismo promovemos activamente la participación de la persona humana en la generación de riqueza en asociación directa con otros, sea a través de grandes, medianas o pequeñas iniciativas, fomentando, a su vez, la responsabilidad social empresarial


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El Partido Republicano aspira al Progreso de la Sociedad. Entendemos que el crecimiento económico no es suficiente. Nuestro objetivo es el Progreso integral de la sociedad, un desarrollo económico, social, cultural y espiritual que beneficie a todos los chilenos y que sea sustentable y sostenible en el tiempo. Precisamente, donde usando el ingenio humano, potenciemos además un uso responsable de nuestros recursos naturales, y donde nuestros proyectos no se agoten en nuestra generación, sino que se proyecten al futuro para quienes están por venir


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Los Republicanos creemos firmemente en el Sistema Democrático. Siendo la Democracia el sistema de gobierno más adecuado para definir con la participación ciudadana las grandes estrategias de desarrollo nacional y los proyectos país más prioritarios, así como la forma de resolver los problemas acarreados por todas las pobrezas e injusticias, es indispensable que las instituciones fundamentales del sistema político respondan con profesionalismo e independencia de intereses económicos e ideológicos, a las exigencias éticas y sociales que se desprenden de esas responsabilidades, impidiendo asimismo, la promoción de antagonismos sociales o la lucha de clases. Una administración pública concebida como botín electoral, como trinchera ideológica o como caja pagadora de servicios políticos, que acumula funcionarios y gastos gigantescos, sin un sistema objetivo de medición de la productividad de sus labores o funciones, es sin duda una fuente de abusos, de corrupción y derroche de los recursos públicos, lo que es éticamente inaceptable y contrario a la democracia. Asimismo, toda vulneración a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana constituyen un atentado antidemocrático a la sociedad toda, más aún cuando dicha inobservancia tiene como base la existencia de mayorías circunstanciales o el uso de la violencia política. Para los republicanos, el fin no justifica los medios.


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El Partido Republicano rechaza la Violencia, y particularmente, la delincuencia, el terrorismo y el narcotráfico que amenazan gravemente el futuro de la sociedad chilena. Creemos que la mayor amenaza para la democracia y la convivencia pacífica entre los chilenos, radica en la incontrolable expansión del narcotráfico, la penetración y el control que él ejerce hoy sobre la delincuencia común que adopta aceleradamente las peores prácticas criminales, delitos siempre asociados al gigantesco lavado de dinero que este mundo delictual produce, todo lo cual se ve agravado por sus conexiones y redes con el terrorismo ideológico de movimientos que creen en la agitación social y en la violencia, como un medio legítimo para alcanzar el poder, y sustituir el sistema democrático, que ellos mismos repudian. Creemos que, como eje transversal de todos los chilenos, resulta necesario un acuerdo nacional para combatir estos flagelos con toda la fuerza y que se anticipe a la continuac expansión de estos males por el país. Asimismo, rechazamos todo intento legitimador de quienes sólo buscan darle viabilidad al negocio de los narcóticos, y lucharemos fuertemente contra el flagelo de la droga, el cual tiene sumido a tantos chilenos en la adicción, la delincuencia, y la miseria


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El Partido Republicano cree y promueve la Descentralización. Creemos que el país debe resolver urgentemente el problema del centralismo, que tanta dependencia y postergación ha provocado en la mayoría de las regiones del país. Sostenemos que no hay proyectos con mayor rentabilidad social e interés general para el país, que convertir a las regiones en centros de un desarrollo humano integral.


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Los Republicanos promovemos un Estado Moderno y Transparente una Institucionalidad de Calidad, Confiable y Firme. No queremos un Estado grande, sino un Estado justo, que tenga el tamaño mínimo necesario y que sea eficaz, moderno y transparente pues éste se financia con los recursos de todos los chilenos. Que asuma sus funcionalidades propias, pero que respete y promueva la libertad en la sociedad. Creemos en un Estado probo y transparente, que use eficaz y eficientemente los recursos de todos los chilenos. Propiciamos, por lo mismo, como una de las medidas más urgentes, una reforma estructural a la administración pública para ponerla al servicio de las personas. Proponemos convertir a la administración del Estado, a todos sus servicios, a las empresas fiscales y todas las demás instituciones públicas, en un área libre de malas prácticas, en un modelo de eficiencia, con una clara orientación hacia las necesidades materiales y espirituales de las personas, con un auténtico espíritu de servicio a la comunidad, y un claro e invariable sentido del deber con los intereses superiores del país.


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Nos rebelamos contra los Abusos y despreciamos la corrupción en los organismos públicos. Ligado a lo anterior, es que no aceptamos que los políticos y los empleados públicos se conviertan en una casta de privilegiados, y nos rebelamos contra los abusos de aquellos poderosos que viven de la burocracia, pues esperamos del Estado y de los servicios públicos, honestidad, un trabajo bien hecho, responsabilidad social, espíritu de servicio, respeto a los derechos fundamentales de sus ciudadanos, y un efectivo compromiso con el bien común.


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El Partido Republicano rechaza el populismo y promovemos la honestidad como una plataforma de acción política. Queremos un espacio donde quienes tienen un rol público miren a las personas a la cara y les digan la verdad. La crisis de la política hoy lo demanda y el nuevo ciclo debe forjarse desde la recuperación de la legitimidad pública de los actores políticos. Creemos que el conocimiento técnico cumple un rol fundamental en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas, pero donde la experiencia en terreno y cercana a las personas es fundamental para un verdadero ejercicio democrático


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Creemos en los Jóvenes y Nuevos Liderazgos. Creemos que todo proyecto político y social que aspire a transformaciones profundas y duraderas, debe fundar su actuar y su estilo, en la promoción de nuevos liderazgos, con una vocación real por invitar, promover y potenciar a que nuevos rostros y nuevas generaciones, sean forjadores del futuro de nuestra Patria, haciéndose parte de la discusión política y social, y recuperando la formación y la participación de nuestros jóvenes en todos los espacios de una sociedad en movimiento.


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Promovemos la defensa de un medioambiente sustentable, sostenible y al servicio de la persona humana. El bien común exige que estemos alerta frente a la destrucción de nuestro medio ambiente, a fin de hacerles entrega de un planeta sustentable y sostenible a las futuras generaciones.


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Somos Republicanos. Creemos que la forma más efectiva de promover nuestros principios es a través de la acción política en vistas al bien común, con la participación de todos y en comunidad, a fin de lograr nuestro máximo desarrollo material y espiritual posible. En este sentido, estamos convencidos de que no basta con diálogos, discusiones y escritos, sino que nuestro estilo de hacer las cosas nos impone el deber de ser un partido de acción, que sea protagonista en los espacios físicos y digitales a fin de promover una sociedad libre y responsable. Pero, por sobre todo, somos Republicanos, pues creemos en el valor de la participación ciudadana así como en el respeto de la Constitución y de las leyes, porque ellas nos protegen de los abusos y de la violencia, y porque nos reconocen los mismos derechos y deberes a todos, haciéndonos iguales ante la ley.